¿La fidelidad obligada cuenta?

Cuando pensamos en amor, siempre lo asociamos con exclusividad. Ese es el modelo que aprendimos, que todos creemos correcto, y obvio, es lo que esperamos. Como siempre, para ser feliz, hay que analizar y pensar sobre estas creencias, no para cuestionarlas, sino para aprender a vivir con la realidad, que no suele ser la que soñamos, sino la que es.
Parece una gran apuesta de la vida, valorar tanto la fidelidad, hacer descansar en este detalle, todo nuestro sentido de felicidad, y mas serio aún, que la posibilidad de seguir construyendo la familia, donde nosotros y nuestros hijos, podamos crecer en un marco de protección y amor, dependa total y exclusivamente de este detalle, tan deseado, pero que a la vez, es TAN RARO DE TENER.

La reflexión es complicada, pero nunca está demás. Mi trabajo como psicólogo no es dar todas las respuestas, sino forzar la reflexión personal, que lleve a tomar actitudes personales maduras, para vivir mejor. Cada uno leerá esto, y le generará cosas distintas: Enojo, sorpresa, desencanto, decepción, tristeza, miedo, o simple resignación. Lo importante en realidad, es que nos empuje a analizar el contenido, y ampliar el criterio propio, para vivir mejor.
Porque entre sueño y pesadilla, a veces, no hay mucha distancia.

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