Consejos para padres de hijos víctimas de bullying

El bullying es una problemática que aqueja a muchos jóvenes y niños alrededor del mundo y se ha convertido en una gran preocupación para los padres. Lo más preocupante de este asunto es que algunos colegios se han mostrado condescendientes con estas situaciones de acoso e incluso han afirmado que este problema no existe dentro de sus aulas. 

En este artículo le daremos algunos consejos para lidiar con una situación de bullying que es negada por el colegio de su hijo. Nuestra principal recomendación es que ante cualquier sospecha o caso confirmado no se quede callado e insista al plantel educativo y a las respectivas autoridades para que tomen las acciones necesarias para detener el problema. 

En algunos países de Latinoamérica como Ecuador, el gobierno ha impulsado una serie de medidas para ponerle freno al bullying. En el 2017 entró en vigenciaun Protocolo de actuación ante situaciones de violencia detectadas o cometidas en el sistema educativo. Este protocolo indica que es obligación de los colegios denunciar ante las autoridades estos casos de matoneo y violencia. 

Dentro de este documento también se menciona que si un profesor llega a conocer un caso de matoneo, este debe hacer saber a la institución educativa, expresarle su apoyo y evitar caer en la re victimización, ya sea por la omisión de la ayuda, por culpabilizar a la víctima, entre otros. 

La problemática del bullying se agudiza cuando profesores y demás trabajadores de los colegios responden frente a las denuncias con frases desobligantes o que cuestionan la veracidad de los hechos. Frases como: tú provocaste lo que te sucede; te lo advertí; miren lo que le ha pasado a su compañero/a, son algunas de las más comunes a las cuales se enfrentan las víctimas de bullying cuando denuncian ante sus profesores o directivas del colegio. 

Sin embargo, países como Ecuador, establecen que las instituciones educativas deben fortalecer sus acciones y proceso para prevenir y erradicar el mateoneo, con el fin de proteger a los niños y jóvenes que se ven involucrados en este tipo de situaciones lamentables. La prioridad debe ser buscar proteger la integridad física y psicológica de las víctimas, ayudarlas con el proceso de denuncia y mantener su confidencialidad, aún más cuando hay casos de violencia sexual de por medio. 

En el protocolo ecuatoriano, se establece que: «En caso de que el agresor o agresora sea docente o autoridad de la institución educativa, se debe (…) romper el mal llamado ‘espíritu de cuerpo’ y recalcando que la violencia contra niños, niñas y adolescentes es un delito», en la página 66. Además considera que entre las formas más comunes de matoeneo se encuentra la violencia psicológica, la violencia física y la violencia sexual. El primer tipo de violencia, se refiere a todos los actos que afecten la salud mental de la persona como las amenzas, el chantaje, la humillajo, los insultos, el hostigamiento, etc. También incluye los gritos, apodos, burlas, comentarios peyorativos, discriminación, groserías, sarcasmos, etiquetamientos y maltrato emocional, difusión de rumores, entre otros. 

Es imporante aclarar que en los colegios, el bullying puede manifestarse no solamente entre los estudiantes, sino que también puede darse por parte de los profesores, autoridades, directivos y padres de familia. En el caso de la violencia física, nos referimos a todo acto de fuerza que cause daño, dolor o sufrimiento físico en los agredidos, cualquiera que sea el medio empleado y sus consecuencias”. Frecuentemente, vemos que los jóvenes y niños víctimas del matoneo se enfrentan a golpes, puñetazos, patadas, pellizcos, bofetadas, torceduras, empujones, fracturas, intentos de ahogamiento, agresiones con objetos contundentes, arma blanca, castigos físicos reiterados, provocación de mutilaciones, quemaduras, ingestión forzada de drogas. 

Finalmente, la violencia sexual hace referencia a los toqueteos, caricias, manoseos o acercamientos consentidos o no por parte de un adulto o un compañero hacia un niño o adolescente. Este tipo de bullying entra también en la categoría de delito puesto que atenta directamente contra la intimidad de la persona. En estos casos también se ha observado que, en ocasiones, se fuerza un niño o joven a que toque partes íntimas de una persona o de compañeros, hacer comentarios de índole sexual, respecto a su apariencia, usar palabras eróticas, solicitar o llevar a cabo encuentros con finalidad sexual. 

El bullying es un asunto que crece cada día más, las cifras de este flagelo son alarmantes alrededor del mundo. Tan solo en Ecuador, país donde se implementó este protocolo, se sabe que uno de cada cinco estudiantes de entre 11 y 18 años afirma haber sido víctima de acoso escolar. Lo anterior, da cuenta de la gravedad de esta problemática y nos invita a reflexionar acerca de la necesidad de tomar medidas reales para evitar que estos casos sigan quedando en la impunidad. 

La clave para la solución de este problema es que las instituciones educativas se compromentan en la aplicación de este tipo de protocolos y que, además contribuyan a la prevención de casos de mateoneo y propicien un ambiente sano para sus alumnos. A su vez, se invita a los padres a que no se queden quietos frente a la negativa de los colegios de cooperar en casos de bullying y que acudan a las autoridades gubernamentales para pedir ayuda y denunciar la neglicencia del plantel educativo. 

El caso ecuatoriano es especialmente relevante puesto que impone sanciones de tipo penal a aquellas personas que no estén dispuestas a aplicar el protocolo y que sean negligentes frente al bullying en las aulas. «Es importante recordar que el acto de denunciar no es opcional, es decir: quien no ponga en conocimiento de la autoridad competente una situación de violencia está cometiendo una infracción penal, tal como lo señala el Código Orgánico Integral Penal (COIP) en el artículo 277». 

El gobierno de ese país se encuentra tan comprometido con la erradicación del bullying que el22 de junio del 2017, el ministro de Educación, Fánder Falconí, dijo que: “Hago esta invocación porque en los últimos días, según diferentes denuncias, hemos constatado con indignación y hasta con horror, cómo varios estudiantes han sido víctimas de todo tipo de delitos”.

Esperamos que los demás países del continente emprendan acciones concretar como esta para darle fin a la impunidad y normalización del matoneo entre jóvenes y niños.