Creyendo para no morir

Creyendo para no morir

La vida de cualquier persona está adherida a una creencia constante, creencia a la soberanía y potencia de los padres, una creencia sobre la soberanía del colegio, de los profesores e incluso, una creencia hacia la soberanía de los compañeros que han determinado el devenir de nuestra existencia. En todo caso, en estas líneas se tratará hablar sobre la religión, la cual ha estado acompañando la historia el hombre desde tiempos primitivos.

Independientemente de la religión que cualquiera de ustedes profese, lo único importante acá es rescatar el carácter esperanzador que toda religión trae consigo. Cuando una persona se afianza a una religión o a una creencia, este se afianza a una existencia movida por la fe; así pues ¿qué es la fe?

La fe es ese motor que motiva a las person os as a salir adelante, la fe es esa fuerza que activa una visión que logra que las personas vean lo imposible como posible. Así pues, es allí donde todas las personas llegan y reposan a la diestra de la fe, pues reconocen que, sin la fe no van a poder lograr sus objetivos de vida.

Son diversas las razones por las cuales las personas deciden optar por una religión, unos recurren a ellas por sanidad, otros recorren por libertad, otros por soledad pero en cualquiera de los casos que anteriormente se nombra .Siempre va a haber una constante en la existencia humana cuyo fundamento reposa en la necesidad y las ganas de creer en algo o en alguien; desde tiempos inmemorables nuestra existencia ha estado ligada a la búsqueda de dioses para que respondan cuál es el fin u objetivo de nuestra.

Sin embargo, versiones científicas sostienen la inexistencia de un Dios omnipotente y omnisciente. En contraste de ello, está la fe de las personas quienes a pesar de las pruebas desde lo científico que demuestran la inexistencia de dios, la gente se niega a abjurar de su fe; por el contrario, se aferran más a su creencia y con ojos de esperanza y con ojos de amor visualizan todo como si fuera posible. La fe pues, es un motor fundamental para la vida de cualquier persona y en algún momento de nuestra existencia la habremos usado con diversos fines.

Aún, inconscientemente cualquier persona ha hecho usanza de la fe. La fe no sólo es un motor que nos motiva a realizar algo, la fe también es la esperanza en lograr algo que a simple vista es difícil. No se necesita pues, tener religión alguna para tener fe. Propiamente dicho, la fe puede estar disfrazada en términos como la pujanza, la entereza y la esperanza, pero siempre ha estado concomitante con nuestro camino en la vida. Si aún la fe hace presencia en la vida de creyentes y no creyentes, cuánto más lograrán desarrollarla aquellos que le conceden soberanía bajo la imagen de una deidad.

En situaciones de dificultad es muy común que nuestra existencia se aferre hacia la religión. No es deber de nadie decir si es algo bueno o malo, simplemente es un hecho que sucede con frecuencia y que nos recuerda la fragilidad humana. Es curioso, pero en tiempos de bonanza, de riqueza, salud y bien nuestra fe usualmente está apagada, creemos que no necesitamos nada y que la cuantía de nuestras posesiones o la buena salud es dada por nosotros mismos; empero, cuando llega una enfermedad, una quiebra, una mala noticia, mágicamente la fe aparece y se aviva. 

Se podría pues asegurar que, la fe, es el elemento que más nos recuerda nuestra vulnerabilidad como especie. La fe aparece cuando nuestra potencia caduca.

Ante los embates que ofrece la existencia, la esperanza, es lo último que se puede perder. Si la esperanza y la fe es reavivada mediante la religión, pues, hay que aprovecharla. Lo único que un ser humano no puede darse el lujo de prescindir es de las ganas de salir adelante, cuando se pierde cualquier motivo de seguir avante, se pierde en sí la vida misma, pues no se necesita morir físicamente para morir emocionalmente.

Nuestro ser es un mundo que necesita ser equilibrado en todo aspecto y, en muchos casos la religión ha servido para poder remover emocionalidades malsanas que están enquistadas en lo más profundo de nuestro ser. 

Si nuestro cambio no se produce de adentro hacia afuera, jamás se llegará a dar resolución a cualquier situación que esté acechando nuestra vida. Por ello, es de vital importancia que nos aferremos a creer, a creer en que todo va a salir bien en nuestra vida, creer a través de una deidad o a través de nuestra propia capacidad es vital, lo único que no podemos permitirnos es la capacidad de creer. Sin creencia alguna, nuestra vida será miserable e inestable, porque si algo da seguridad es la esperanza o la fe. 

A todos ustedes les digo, nunca pierdan la esperanza sin importar lo que suceda, sin importar la edad. Lo único que no se nos puede perder es la esperanza pues, la fe es visualizar todo como si fuere posible, la esperanza es ver un mundo mejor, la esperanza revive, crea, sueña, la esperanza es tener la capacidad de poder hacer lo que queramos; porque para eso fuimos creados.

Fuimos creados para ser felices, no fuimos creados para vivir en guerra, en contienda o en una vida miserable, porque nuestro estado natural es estar paz,nuestra naturaleza es de amor más nuestra naturaleza nunca será de odio, de rencillas, de celos; nuestra naturaleza se enmarca con lo bueno, con lo puro, con lo sacro y es algo que nadie nos puede quitar,debemos cultivar la esperanza para poder segar en lo que tanto anhelamos. 

Una existencia sumergida en la pena, la tristeza o la guerra no generará nada bueno, el peor enemigo de nuestra existencia es el fracaso y la incredulidad.debemos pues, conservar la esperanza intacta, pues la existencia humana debe estar siempre sujeta a la creencia hacia algo la cual nos permitirá empoderarnos y estar seguros para hacer lo imposible, posible.

Buscando la felicidad

Buscando la felicidad 

Cuando nacemos, llegamos al mundo sin prejuicios ni condicionamientos sociales. Como niños somos capaces de vivir cada momento sin esperar nada, sin crearnos expectativas, pero con el tiempo, la sociedad en la que nos criamos se encarga de cambiar estos esquemas mentales y nos convertimos en seres insaciables, buscando siempre lo que no tenemos. Es entonces cuando empezamos a pensar que, cuando tengamos lo que todavía no tenemos, entonces y sólo entonces, seremos felices pero cuando finalmente lo conseguimos automáticamente queremos algo más, algo diferente lo que modifica nuestro objetivo de felicidad nuevamente y se convierte en una lucha inalcanzable por la felicidad.

Habitualmente se percibe la vida como un camino de obstáculos que superar y que la felicidad es algo etéreo, que se nos escapa continuamente. La felicidad muchas veces es un estado temporalmente corto y sentimos que puedo no estar a nuestro alcance, que no depende de nosotros o que no lo podemos controlar. Sin embargo, ¿La felicidad depende exclusivamente de aquello que uno ha conseguido, o de que todo a nuestro alrededor sea perfecto? 

La felicidad constantemente se define como un estado de gran satisfacción espiritual y físico con ausencia de inconvenientes o tropiezos entonces es un estado que se lograría cuando alcanzamos nuestros objetivos. No obstante, hay personas que, teniendo las necesidades básicas contemporáneas de bienestar como trabajo, recursos económicos, vivienda, familia, amigos, salud etc., no son felices. Las personas que continuamente se responsabilizan de sus acciones, se ven menos influenciados por el qué dirán y se enfocan en cumplir eficazmente sus obligaciones,  así pues, aquellas personas tenderán a esforzarse en todo lo que hacen, y se perciben como seres más felices e independientes. Por el contrario, aquellos que responsabilizan a fuerzas externas a ellos de todo lo que les sucede, atribuyen a la suerte o la casualidad cualquier éxito o fracaso que obtienen, y no se creen capaces de cambiar su situación a través de sus propios esfuerzos, sintiéndose a menudo sin esperanzas e impotentes frente a situaciones difíciles; por ello son más propensos a experimentar la “infelicidad”. 

Entonces, ¿en qué consiste la felicidad? Aristóteles decía que “la felicidad depende solo de nosotros mismos” y se entiende que la felicidad radica en la capacidad de vivir y disfrutar del momento presente, ya que si se estápendiente del pasado o proyectando constantemente el futuro, se desarrolla ansiedad y estrés. Así que la felicidad es un estado interno de paz y bienestar, pero debemos diferenciarla de la alegría o la satisfacción que son sentimientos temporales asociados a momentos específicos. Comprendiendo la felicidad de este modo, se convierte entonces en un estado constante, que perdura incluso en momentos complicados de nuestras vidas y aunque ser feliz no significa que en un momento determinado podamos llorar, sentir estrés, al contrario, la felicidad es ese estado que nos permitirá tener más recursos y fortalezas para afrontar eventos desafortunados y adaptarnos a cada circunstancia.

La universidad de Harvard ha impartido un curso muy popular acerca de lafelicidad y como conseguirla, el profesor que la imparte es Tal Ben-Shabarun israelí experto en psicología positiva, la cátedra se fundamenta en encuestas y estudios de campo sobre las características y componentes que permiten vivir felizmente, básicamente son cosas bastante fáciles, por lo que estos estudios universitarios soportan esa frase antigua que desde siempre escuchamos que nos dice que» la felicidad está en las cosas sencillas».

A continuación listamos 12 consejos para conseguir la felicidad según la catedra de Ben-Shahar:

1. Realiza algún ejercicio: Hacer una actividad física es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo, 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés podemos empezar con caminar un poco todos los días.

2. Desayuno la comida más importante: Algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar, los estudios demuestran que desayunar ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente las actividades durante todo el día.

3. Agradece a la vida todo lo bueno que tienes: Puedes escribir en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad, cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas que hemos conseguido.

4. Ser asertivo: “Pide lo que quieras y di lo que piensas”. Está demostrado que ser asertivo ayuda a mejorar la autoestima, en cambio ser apático y aguantar en silencio todo lo que te digan o hagan, genera tristeza y desesperanza.

5. Gasta tu dinero en experiencias no en cosas: Un estudio descubrió que el 75% de las personas se sentía más feliz cuando invertía su dinero en viajes, comidas, cursos o clases, en tanto, sólo el 34% dijo sentirse feliz cuando compraba cosas materiales. 

6. Enfrenta tus retos: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, más ansiedad y tensión generas, una forma útil es escribir pequeñas listas semanales de lastareas a realizar y cumplirlas. 

7. Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados; Llena tu refrigerador, tu computador, tu escritorio, tu dormitorio, en fin, tu vida de los recuerdos bonitos.

8. Siempre saluda y sé amable con otras personas: Más de 100 investigaciones afirman que sólo sonreír cambia el estado de ánimo de la persona.

9. Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia el frente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.

10. Acepta el fracaso: Toma los fracasos como parte de la vida y aprende de ellos.

11. Aliméntate bien: Lo que consumes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo. Por esta razón, lo recomendable es comer algo ligero cada tres o cuatro horas para así mantener los niveles de glucosa estables; no saltarse comidas y evitar los excesos. 

12.- Arréglate y siéntete atractivo(a): El 41% de la gente dice que se siente más feliz cuando piensa que se ve bien.

Agregamos finalmente que filosóficamente la felicidad, de hecho, no se reduce solo al bienestar afectivo. Ser feliz supone que seamos capaces de lograr un equilibrio que supere nuestras contradicciones y conflictos, pues la felicidad es el resultado de una conquista primero sobre sí mismos y luego sobre un mundo en el que debemos tener en cuenta a los demás hombres.

¡Mujeres con poder!

¡Mujeres con poder!

Dícese que, dentro de todas las creaciones más hermosas del universo, las mujeres lideran esta lista. Claramente, este hecho es el más cierto de todos, pues, la mujer es el ser más especial que podemos tener como humanidad.

La mujer, aquella que es madre, amiga, esposa, abuela, novia, compañera; se ha convertido en el elemento clave para la vida de cualquier hombre. Todo hombre que quiera centrar sus pasos, todo hombre que quiera reconducir su camino, todo hombre que quiera estabilidad, solamente lo logrará en compañía de una mujer.

A diferencia del hombre, la mujer tiene un gran potencial y una gran ventaja; la mujer se caracteriza por la organización, la madurez, ese instinto maternal y ese instinto de estabilidad, pues el hombre, muchas veces se comporta de manera pueril e impulsiva, mientras que, las féminas siempre tienen los pies sobre la tierra. Las mujeres son el complemento ideal del hombre, en la medida que, estas aploman el caminar de losvarones; pues, un hombre sin sus cinco sentidos dudará yfácilmente perderá su rumbo hacia una meta clara. 

Así pues, resulta inexplicable cómo muchas mujeres no se dan la valía que tienen. Con frecuencia, vemos que muchas mujeres carecen de autoestima, tienen grandes carencias en cuanto a su afirmación y seguridad; muchas ni siquiera, tienen el pleno convencimiento sobre su importancia para la sociedad.

La mujer es el centro de cualquier familia y de cualquier relación, la mujer es, el elemento central para cualquier hombre. Por ello, es desconcertante el porqué de su baja autoestima y de su bajo convencimiento, a diferencia de los hombres, las mujeres son capaces de desarrollar niveles de resiliencia que a los hombres muchas veces les hace falta.

Los hombres cuando encuentran una mujer han de valorarle, pues aquella es un tesoro y un completo baluarte. No obstante, es deber de las mujeres saber cuál es su valía y estar seguras de lo que ellas son, ya que, más allá del valor, el brío y el donaire que, el hombre puede reconocer en una dama, de nada serviría tanta adulación ni tanta afirmación si ellas no creyesen lo maravillosas que son y, en la relevancia que tienen para sus esposos, para sus hijos, para sus empresas y para ellas mismas.

Es hora de que las mujeres dejen los complejos; complejos que muchas veces son estultos y pueriles que, lo único que logran es hacerle perder el enfoque a las mujeres por estar tras fantasías etéreas. Las mujeres no se miden o se clasifican por el tamaño de sus senos, la belleza de una mujer no está en sus caderas, la belleza de la mujer se encuentra en sus corazones y en la seguridad en sí mismas. Físicamente son bellas por el simple hecho de ser mujeres, la mujer es hermosa por su corazón dispuesto, noble y entregado a cada situación.

Tristemente, a los hombres se nos ha enseñados a ser poco expresivos, a no llorar, a no demostrar nuestras emociones ni nuestros sentimientos. Sin embargo, ellas con su sensibilidad nos demuestran su humanidad y nos inspiran para poder desarrollar esa sensibilidad que muchas veces al hombre le hace falta.

Así pues, mujeres, no deje caer su autoestima por la inclemencia de la edad; mujeres, no dejen caer su autoestima y su valía por las palabras de cualquier persona; mujeres, reconozcan su valía y sepan que son hermosas, inteligentes, potentes. Pues, ¿Qué sería de este mundo y de nosotros como hombres sin su valiosa existencia? 

Sin ánimo de hablar desde perspectivas hetero patriarcales, la importancia de la mujer radica en reconocer que, a través de su existencia se puede establecer una sociedad más justa, equitativa y con mayores oportunidades para todos. Esta sociedad necesita pues, mujeres empoderadas, mujeres capaces de convertirse en agentes de cambio, mujeres que tomen el control de su vida, mujeres que tomen el papel de relevancia en sus empresas, en sus gobiernos y en sus instituciones. 

¡La mujer es el núcleo de la sociedad!

Legalmente, hombres y mujeres tenemos los mismos derechos ante la ley. No obstante, las mujeres tienen un sexto sentido implícito en su existencia cuyo propósito es conferirle una sabiduría adicional que, las desmarca de los hombres.

La sociedad debe dejar de menospreciar y subvalorar el papel de la mujer en el mundo, pues, las mujeres son capaces de construir, de soñar, ella puedes ir más allá de, sus propios límites para demostrarse a sí mismas que son únicas y que son la mejor obra de la creación. La existencia de las mujeres no se ha consolidado para el servilismo y la subyugación, su existencia está determinada para que ellas sean lo que han anhelado, para que rompan límites y preconcepciones que la sociedad les ha impuesto.

happy woman

Las mujeres merecen ganar la libertad plena, libertad no entendida desde la ganancia del emolumento de su trabajo, me refiero a su libertad en reconocer que no necesitan competir con nadie más, para reafirmar su existencia; pues, la valía de una mujer va más allá de una falda, de unos tacones o de un cuerpo de ensueño, la valía pues, estará ligada a su corazón, pues no hay nada más importante en la vida de una mujer que cultivar un corazón bueno.

Cuando se decide cultivar un corazón seguro, bondadoso y piadoso, se estará construyendo una personalidad de admirar. Pues, ¿De qué sirve toda la belleza del mundo si el corazón de una persona está contaminado con odio, con rabia, con antipatía? De nada valdría, ya que, no hay nada más hermoso que un corazón dispuesto a amar, a entregarse en la búsqueda de una mejor sociedad, a ser un agente de cambio en esta sociedad.

Por ello, es importante que las mujeres reconozcan lo valiosas que son, pues, pretender cambiar una sociedad que es altamente desigual, requerirá del esfuerzo mancomunado por construir un mundo diferente, un mundo que no exija cánones de belleza ni que tampoco exija roles de genero ya establecidos. La mujer es preciosa en su conjunto.